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  • Writer's pictureInty Grønneberg

¿Cuándo los Gobiernos deben dar un paso al costado?





Renunciar es una decisión sumamente difícil. Es quizás uno de los momentos más complejos en la vida de los seres humanos, por ello sendos escritos y frases se han hecho sobre el tema. Cesare Pavese, escritor y novelista italiano, por ejemplo, dijo alguna vez que sacrificarse o renunciar es un problema de astucia.


Y quizás esta decisión se vuelve muy dura para personas en posiciones de poder. Como muestra de ello, hace tan solo una semana, la primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon, decidió dar un paso al costado. En su discurso de despedida, mencionó que para tomar esa decisión sopesó que lo mejor para su partido y su país será la búsqueda de nuevas alternativas.


En el país vecino de los escoceses la renuncia de líderes políticos ha sido aún más constante en los últimos años. En el Reino Unido, los ingleses han tenido cinco “prime ministers” en tan sólo seis años. Dicho tiempo de inestabilidad empezó con David Cameron, luego de que el referéndum que decidió la salida de su país de la Unión Europea empezó a dar problemas y volvió inviable el plan del gobernante. Su sucesora fue Theresa May, quien también dejó su cargo bajo el mismo problema que Cameron.


Después llegó el carismático conservador Boris Jonhson, quien tuvo que tomar la decisión de abandonar su posición luego de una serie de escándalos durante la pandemia, se le acusó de haber incumplido las reglas que impuso a la ciudadanía. Le siguió Liz Truss, quien se convirtió en la persona con menor tiempo en el cargo y al momento tenemos a Rishi Sunak.


Según Tim Bale, investigador sobre política del Queen Mary University de Londres, los casos de la salida de los líderes ingleses se resumen a que no pudieron cumplir las cosas que prometieron al público. En ese sentido, el presente y el futuro de su país fue más importante que sus proyectos políticos que se volvieron inaplicables.


Ya en el Ecuador, el Gobierno del presidente Lasso enfrenta una crisis enorme y la gran mayoría de sus planes no podrán ser implementados. Su proyecto principal fue proponer que las fuerzas políticas se encuentren para trabajar hacia el progreso. A la fecha, ni siquiera su principal aliado político (el PSC) se encuentra cerca, sino que más bien se mantiene en un duro enfrentamiento en donde abundan los insultos.


En lo económico, se prometió que la inversión extranjera será la más alta de la historia y que esto se logrará con un riesgo país bajo. Al momento, el riesgo país se encuentra por encima de 1400 puntos. En ejecución, se ha primado austeridad e incremento de la reserva nacional en medio de una crisis, elevando aún más la desidia ciudadana.


En lo social, el 2022 fue el más violento de la historia del país. Ciudades como Guayaquil se ubicaron en el puesto número 24, y por primera vez, dentro del ránking de las ciudades más violentas del mundo, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.


En las duras circunstancias actuales cabe preguntarnos: ¿qué queda dentro del plan de Gobierno del presidente Lasso que sea un motivo para seguir en el poder? ¿Es el miedo a otra fuerza política motivo suficiente para seguir? ¿Insistir en (des) gobernar no hace más fuertes a los contradictores políticos?

¿Debilitar las instituciones del estado fortalece las amenazas a la democracia y a la seguridad?

¿Cuándo los Gobernantes deben dar un paso al costado?




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