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  • Inty Grønneberg

Debacle política




Aunque la opinión de los ecuatorianos se encuentra dividida en muchos temas, parecería que existe un consenso en general sobre un tema en particular: Una desidia profunda hacia todo lo que tenga que ver con la política. El término candidato se ha vuelto casi un sinónimo de un ser que buscaría la representación exclusivamente para su beneficio personal. Así, no habría entonces algún político que no termine inmiscuido en actos de corrupción para robarle al pueblo; al menos esa es la conclusión del colectivo.  


El ciudadano que busca entrar a un puesto de elección popular se vuelve entonces, para la gran mayoría, como una especie de figura a la cual se le pueden endilgar todos los males de nuestra nación. Peor aún es el destino de quienes son elegidos; automáticamente y luego de una breve calma, se transforman en imágenes de desprecio, volviéndose las personas en donde se concentran todos los males de nuestra existencia como país, aún en desarrollo, y que no termina de definir su camino.


Este ciclo, que en resumen se puede definir como de elección y odio, ha llevado al país solamente a que la gran mayoría se aleje de la política, convirtiendo a las elecciones en una mera necesidad, independientemente de las consecuencias que esto genere al futuro de todos.


Con cada elección, nos alejamos de un principio fundamental de la democracia, que debe ser representativa. Como sentirnos representados por cualquiera de los candidatos, si cuando son elegidos se olvidan (si acaso tenían) sus visiones políticas, ignoran para que fueron escogidos y se dedican a manipular la opinión pública para confundir, y en los peores casos, robarle al pueblo.


La responsabilidad de este distanciamiento entre los candidatos y los electores recae exclusivamente en los movimientos y partidos políticos. Se han acostumbrado, muy cómodamente, a ser instrumentos exclusivos de líderes mesiánicos, o vehículos para el mejor postor, definido como un proveedor de recursos para campaña que les permita así llegar a más votantes, quizás alcanzando que uno o dos dirigentes terminen en la Asamblea y así garantizar su existencia.


La ciudadanía debe entonces sacar de la zona de confort a las organizaciones que hacen política y lograr una real representación, caso contrario, la debacle política se convertirá en la de todo el Ecuador.


Este artículo ha sido publicado originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/debacle-politica

Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

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