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Europa eleva su ambición para 2035. América Latina puede responder con naturaleza.

  • Foto del escritor: Inty Grønneberg
    Inty Grønneberg
  • 31 mar
  • 3 Min. de lectura
Capture and quote taken from the Council of the EU, Press release. 5 November 2025.
Capture and quote taken from the Council of the EU, Press release. 5 November 2025.

El 5 de noviembre, la Unión Europea le dijo al mundo: para 2035 queremos reducir nuestras emisiones que calientan el clima en alrededor de un 70% en comparación con 1990. No se trata de una promesa lejana para 2050, sino de una meta de corto plazo.


Es Europa diciendo, antes de la COP30: estamos acelerando.


Visto desde América Latina, eso plantea una pregunta legítima: ¿y qué hay de nosotros, cuya principal contribución no pasa por grandes recortes de emisiones, sino por proteger la naturaleza que mantiene funcionando al planeta?


Escribo esto desde Suecia, representando al Ecuador, y también desde mi trabajo deteniendo el plástico en los ríos antes de que llegue al océano. Y creo que la respuesta es simple: Europa acelera en mitigación; nosotros respondemos con ecosistemas. Pero debemos hacer que eso sea visible y financiable.


Nuestro valor son los servicios ecosistémicos


Países como Ecuador le aportan al mundo cosas que no puede reemplazar:


  • Bosques y páramos que regulan el agua

  • Manglares que protegen las costas y capturan carbono

  • Áreas marinas como Galápagos que sostienen la biodiversidad

  • Ríos que, si se mantienen limpios, evitan que el plástico llegue al océano

Esos son servicios ecosistémicos: funciones reales que sostienen la estabilidad climática, la alimentación, el turismo e incluso las cadenas de suministro europeas. Si esos ecosistemas se degradan, todos pagan el costo, incluida Europa.


Por eso, cuando la UE eleva su ambición climática, nosotros deberíamos decir: “Bien. Ahora

reconozcan y financien los servicios que provee nuestra naturaleza.”

Un ejemplo práctico de puente: certificados de impacto para plástico


Aquí hay una manera muy concreta de hacerlo:


Las empresas europeas están bajo presión para demostrar que están reduciendo su huella ambiental y plástica. Muchas solo pueden reducir hasta cierto punto dentro de sus propios países. Pero pueden compensar el resto financiando intervenciones reales y verificadas en los lugares donde el plástico efectivamente se fuga hacia el océano, como los ríos y costas del Ecuador.


Ahí es donde entran los certificados de impacto —o certificados de reducción de fuga de plástico—:

  • Instalamos y operamos tecnología que intercepta plástico en los ríos, o restauramos manglares y sistemas costeros.

  • Medimos el impacto: toneladas de plástico evitadas, ecosistemas restaurados.

  • Una empresa europea compra ese impacto certificado para compensar parte de su huella.

  • El dinero se queda en el territorio, fortaleciendo la resiliencia local y la adaptación.


Resultado:


  • Europa cumple su mayor ambición hacia 2035 con acción internacional creíble.

  • Ecuador financia adaptación y protección de ecosistemas sin esperar lentamente al financiamiento climático tradicional.


  • Las comunidades ven beneficios ahora, no en 2040.


Esto no es teoría: es el punto donde la política climática, la innovación y la diplomacia pueden encontrarse de verdad.


La adaptación es nuestro lenguaje climático


Europa habla de reducir. América Latina debe hablar de proteger y adaptarse.

¿Por qué? Porque no causamos la mayor parte de las emisiones históricas, pero estamos en la primera línea de sus consecuencias: El Niño más intensos, inundaciones, erosión costera, plástico en islas remotas.


Por eso nuestro mensaje debería ser:


“Haremos nuestra parte en reducir emisiones donde tenga sentido. Pero nuestra mayor contribución climática es mantener viva una naturaleza de alto valor. Ayúdennos a financiar eso.”


Y Europa, tras anunciar una meta más fuerte para 2035, está en una posición perfecta para decir que sí.


La jugada diplomática


Si llegamos a la COP30 diciendo únicamente “somos vulnerables”, seremos escuchados. Pero si llegamos diciendo:


  • “Protegemos servicios ecosistémicos globales”

  • “Podemos entregar impacto ambiental verificado”

  • “Tenemos mecanismos para que empresas europeas compensen plástico y apoyen la adaptación”

…entonces no solo seremos escuchados: seremos socios.


Europa muestra ambición. América Latina muestra soluciones. Eso es cooperación climática.



 
 
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