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  • Inty Grønneberg

Llegó la semana en la que el presidente se quedó solo


La Semana Santa del 2022, que coincide con el aniversario del triunfo electoral del presidente Guillermo Lasso, también es la fecha en la cual la enorme mayoría de la opinión pública del país, probablemente por primera vez en su mandato, le ha expresado su amplio rechazo. Este nuevo nivel de aversión, que quizás solamente sea sorpresa para el Ejecutivo, incluso llegó de sectores de la sociedad que se habían manifestado como muy cercanos al aún joven mandato.


Antes de llegar a este punto crítico, el Gobierno venía luchando con varios frentes en donde los resultados han sido insuficientes. Entre ellos se puede resaltar tres: Los crecientes problemas de inseguridad, que son reflejados en indicadores como la tasa de homicidios que sigue creciendo en sectores como la Zona 8, que abarca Guayaquil, Durán y Samborondón. En estos tres cantones el número de asesinatos llegó a casi 300 casos en apenas cuatro meses.


A la inseguridad hay que sumarle la débil reactivación económica, puesto que el Gobierno aún no logra revertir las pérdidas del PIB producto de la pandemia, como la mayoría de los países de la región, entre ellos por ejemplo nuestros vecinos Colombia y Perú, que lograron hacerlo el año pasado. Además, la pobreza sigue en aumento; en nuestro país más de 6 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día y cerca del 40% de las familias ecuatorianas están enfrentando problemas para obtener suficiente comida, según el último reporte de la fundación internacional CARE publicado este mes.


Para poder presentar una solución más fuerte a estos inconvenientes, se esperaba el encuentro entre actores políticos como herramienta para poder avanzar, más aún si fue la principal promesa de campaña, pero nos encontramos con que el Gobierno decidió quemar los puentes e intentar liderar al país como si no existiese la Asamblea Nacional, planteamiento que el presidente ratificó en su programa de entrevistas semanal el martes 12 de abril.


A esta avalancha de problemas sin resolver, se le sumaron varios escándalos en los últimos días, que se convirtieron en las gotas que derramaron el vaso: denuncias de medios de comunicación por la supuesta venta de puestos en el Ministerio de Agricultura, el triple escape de “Don Naza” del Ministerio de Defensa, el robo de 3 toneladas de droga que fueron incautados por la Policía, la crisis carcelaria, hasta el controversial Habeas Corpus para el expresidente Glas.


Llegó así la semana en la que, por primera vez, el presidente se quedó solo, lo cual es grave, porque pareciese que los problemas siguen en aumento mientras que las alternativas escasean. Ese escenario solo nos lleva hacia el caos social. Para evitar que esto se vuelva una constante, el Gobierno requiere salir de la inercia actual y repensar su estrategia. Son tiempos extraordinarios, por lo cual, se requieren decisiones extraordinarias. Si el entrampamiento político continúa, la única solución puede terminar siendo la muerte cruzada.

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