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  • Inty Grønneberg

La importancia de la COP26 para el futuro de todos


La humanidad se reúne en la cumbre de las Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP26), en Glasgow, Reino Unido, desde el 31 de Octubre hasta el 12 de Noviembre. Se espera que esta reunión se convierta en una de las más trascendentales, sobre este tema, en muchos años. ¿Cuáles son las razones para que este evento en particular tenga una relevancia planetaria de tal magnitud?


La COP26 (cuyas siglas en inglés significan Conference Of the Parties – Conferencia de las Partes), es una oportunidad única para representantes de alrededor de 200 países, en la cual pueden reunirse y analizar el progreso global de acciones para mitigar el cambio climático, y decidir en base a ello las mejores estrategias a futuro. El principal desenlace es llegar al final de la cumbre con una serie de acuerdos, que todos los habitantes del planeta intentaremos seguir para evitar el colapso climático.


La cumbre, que empezará en pocas semanas, es la continuación de COPs que vienen dándose desde hace casi 25 años. El resultado más importante a la fecha vino en el evento del 2015 en París, en donde todos los países signatarios se comprometieron en tomar acciones para mantener el aumento de la temperatura global promedio muy por debajo de los 2oC, comparado con niveles anteriores a la primera revolución industrial e, idealmente, no mayores a 1.5oC.


Por desgracia, el accionar de los países no ha logrado cumplir los objetivos acordados en el 2015, lo cual ha sido señalado de manera enérgica hace pocos meses por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés). El escenario actual es lúgubre: en la actualidad ya no existen regiones a nivel mundial que no estén siendo afectadas por el cambio climático, puesto que habríamos llegado a un calentamiento de la temperatura global promedio de casi 1,2oC. Un reporte reciente de las Naciones Unidas indica que para el 2030, las emisiones de efecto invernadero serán 16% más altas de lo que fueron en el 2010. En resumen, estamos yendo en la dirección opuesta, y de seguir en este camino, podríamos llegar al escenario apocalíptico de 3oC adicionales de temperatura para el final de este siglo. Esto significaría, en palabras de personalidades como Sir David Attenborough que, de continuar en esta vía, enfrentaremos el colapso de nuestra especie.


La primera fecha límite oficial, luego del acuerdo de París está en la COP26, y por ello, su importancia para todos. Los países deberán presentar su plan actualizado de reducción de emisiones (conocidos en el argot especializado como NDCs), considerando que nos encontramos muy lejos de lo planificado en el 2015. Por las discusiones previas, se esperan decisiones importantes en, por lo menos, tres grandes áreas:


1) Definir la fecha límite en donde se pondrá punto final a la generación eléctrica por carbón: Esta industria es la que mayor polución genera, puesto que produce alrededor del 45% de emisiones de CO2 en materia energética. Según la Agencia Internacional de Energía, el pronóstico de uso de carbón es 4 veces mayor al requerido hasta el 2050 si queremos llegar a la neutralidad de emisiones hasta esa fecha. Países industrializados ya han prometido no financiar plantas de este tipo fuera de sus territorios, pero aún queda mucho por hacer respecto a su uso en sus propios países.


2) Los países (especialmente los industrializados) deberán presentar acciones reales que permitan lograr el objetivo de neutralidad de emisiones de carbono al 2050: Casi las dos terceras partes de los países actualmente cuentan con objetivos, dentro de sus NDCs, para llegar a la neutralidad de emisiones hacia la mitad de este siglo. Sin embargo, estos objetivos necesitan políticas gubernamentales que permitan crear acciones concretas para así lograr el objetivo, lo cual no ha sucedido hasta la fecha.


3) Financiamiento climático: En el 2009, los países ricos prometieron invertir 100 billones de dólares cada año, para ayudar a los países en desarrollo a reducir sus emisiones, así como también implementar planes para lograr mitigar los efectos del cambio climático. Según los últimos datos de la OECD, se invirtió menos de 80 billones de financiamiento climático en el 2019, siendo la figura más alta de aquella década, por lo cual este compromiso no fue cumplido. A la fecha, lograr la descarbonización de la economía mundial requiere trillones de dólares, llegando a la cantidad de 4 trillones por año, hasta el 2030. Se espera que, en la COP26, este tema tenga un rol protagónico, en donde mecanismos emergentes, como por ejemplo el mercado voluntario de carbono, cobren fuerza. Este mecanismo en particular representa oportunidades para países como el Ecuador; puesto que, bajo este esquema, grandes empresas están dispuestas a pagar por proyectos de regeneración ambiental en economías en desarrollo.


Por todos estos motivos, los ojos de la comunidad internacional estarán puestos en la COP26. Durante este evento, todas las herramientas y estrategias necesarias estarán puestas en la mesa de negociaciones. Los representantes de cada país buscarán llegar a objetivos claros en, al menos, las tres áreas descritas en este artículo. Lo que estará en juego es, ni más ni menos, el futuro de la humanidad.

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